lunes, 24 de junio de 2024
Capítulo 233: Arde (burn her all)
martes, 11 de junio de 2024
Capítulo 221: Ojalá pase algo que ...
Siguiendo los consejos de una sabía amiga decidí, durante estos días, aparcar mi drama personal y centrarme en mí mismo y mis objetivos. Podría seguir echándole la culpa a la mala suerte, que no ha colaborado, pero va siendo hora de asumir la realidad de quién soy y lo mucho que me he mentido.
Será un proceso largo y necesario. Quitarse la máscara y reconocer que nadie tiene más culpa que yo de lo que me está pasando y que toda mi vida ha sido engaño tras engaño para no querer aceptar la realidad de que hay un tiempo para cada cosa y que yo he pretendido burlarlo. Como dice el famoso meme: "the dildo of consequences rarely arrives lubed".
Me centré en estudiar (tarde y mal) y dejé el blog y su sempiterna presencia (sin conseguirlo del todo) aparcados en un segundo plano para sacarme el maldito título. Pero hoy, de nuevo, fracasé, y se me ha venido todo encima de nuevo.
No había fallado ni en un examen y justo la cago en el más importante; el que era la puerta para todos mis futuros planes. Un mal humor y una sensación de ser un chiste, una farsa de persona, me ha invadido y he acabado refugiándome en lo de siempre: lamentos y música.
La víctima de hoy fue Patricia, una gaditana peculiar con la que tengo una gran amistad a pesar de los pesares (donde la culpabilidad del concepto "pesar" corre de mi parte, como siempre). Tengo que reconocer que tengo un don para conocer a personas que suelen estar en los extremos opuestos del amplio espectro de la naturaleza humana. O son excelentísimas personas a las que nadie podría ponerles un pero, con un bondad fuera de lo normal y un carácter que hace que el resto de la humanidad parezcamos ogros a su lado, o acabo dando con auténticas hijas de la gran purrusalda, con almas de hielo, capaces de engañar al mismísimo Diablo y con un don innato para usar a las personas y luego deshacerse de ellas como si fueran kleenex. Me imagino que el término medio nunca fue lo mío.
Patricia, o la personificación de la venganza, aguantó el chaparrón, y no se cómo, poco a poco, acabé por llevarla de viaje por el mundo de mis canciones premonitorias. Era consciente de ello pero hoy le puse nombre a un hecho que ha marcado todos y cada uno de los fracasos amorosos de mi vida. No voy a dar datos ni las pondré en su orden correcto pero todas y cada una de estas canciones predijeron, con bastantes meses de antelación, como iban a acabar las cosas con esas chicas.
Pudieron ser muchas más pero he reducido la lista a tres, porque para ser justo, solo estas eran el mantra que repetía inconsciente antes del día del juicio final.
"This is how you remind me" de Nickelback.
- ¿Así es como recuerdas lo que realmente soy? Esta vez me he equivocado al entregarte un corazón que no tenía valor, estoy mal, estoy deprimido..."
No soy ese duende
No soy luchadora
No soy tu camino
No soy buena amante
Ni soy buena esposa
No soy una flor
Ni un trozo de pan
Solo soy esa cara de idiota
"Plan fatal" de Dani Fernandez
- Me da por ver que nada te sale mal, me pones tan difícil disimular, que no se de que hablar. Estoy tratando de esquivar cuando hablas de alguien más, pienso que ha sido un año de mierda, merecemos bailar. No se si funciona, si te vas a quedar...
Cuando necesites descansar de lo que buscas, tengo un plan que va a sonar fatal y no te importará, que nos falta emoción, eso es universal, que al final nos va a doler igual.
Veras que no me sobra sinceridad, da media vuelta solo para observar, tu piernas caminar. Estoy a punto de saltar, ¿crees que podré aguantar?.
El motivo exacto por el que me obsesioné con estas canciones entre las miles que se podían escuchar en aquellos momentos lo desconozco. Es posible que en mi cerebro, del 99% que me autosabotea y me hace tomar decisiones nefastas, se escape un 1% que lucha por lanzarme mensajes subliminales en forma de canciones y que pretende avisarme del peligro que corro para que actúe antes de que sea demasiado tarde. Pero yo, como siempre, hago oídos sordos y pienso"¿por qué no esta vez?, puede que sea la definitiva".
La cuestión es que, además de otras canciones maravillosas que la pobre Patricia conoció a costa de sus horas de sueño y que rescataré en breve, siempre hay una canción que acaba sonando tras cada uno de lo fracasos sufridos, a modo de súplica lastimosa para escapar de las garras del peor de los males que se pueda sufrir: tener el corazón roto, pensar en exceso y no ser capaz de olvidar.
A modo de cierre y para intentar ahogar la realidad que me atormenta, una joya a la que habrán rezado millones de devotos del mal de amores a lo largo de los años. Una obra de arte que gente que se cree que el mundo les pertenece no escucharían jamás, que no sabrían valorar en su justa medida y que, por supuesto, no entenderían ni que intentaran amar veinte vidas seguidas. Otra vez pido, quizás ahora con más fuerza y necesidad que nunca, que ojalá pase algo que te borre de pronto...
lunes, 10 de junio de 2024
Capítulo 220: El hundimiento
Estoy sentado frente a mi universidad asimilando otro fracaso más. Quien me diga que la suerte no puede cambiar la vida de una persona es que no sabe lo que es tener mala suerte crónica.
Voy a suspender el C2 de catalán, merecida o inmerecidamente, eso ya da igual. A veces tengo la sensación de estar jugando la vida en modo hardcore o pesadilla. Primer examen, cara o cruz, sale cruz. Segundo examen, cara o cruz, sale cruz. Oral, 3 temas preparados de 4, sale cuarto y se jode todo. Suspenso.
Otra vez un futuro incierto y todos los planes por los suelos. No puedo con más decepciones. No puedo más.
domingo, 26 de mayo de 2024
Capítulo 219: Simplemente un día más
Que nadie me diga que el tiempo lo cura todo, no cuando la perdida es incalculable e insustituible. El tiempo, cuando el amor ha sido puro y el vínculo se ha forjado con vivencias irrepetibles, no pasa, se detiene enredado entre recuerdos y añoranzas. Quien dice que el tiempo lo cura todo es que nunca ha perdido una parte importante de su vida.
Hoy hubiera hecho 76 años, seguramente malcriando a su nieta, que la llamaría mi yaya favorita, abrazándome en el sofá y consolándome como solo una madre lo sabe hacer, diciéndome que esta vez sí, que el tiempo nos dará la razón, ¿quién mejor que su hijo?, y sintiéndose enormemente orgullosa de la mujer en la que se ha convertido su propia hija, siendo tan buena madre como lo fue ella con nosotros.
El tiempo me ha enseñado que cuando el epicentro de tu vida desaparece uno acaba deambulando sin rumbo en la nada, sin esperanza, sin objetivos. ¿Lo que más echo de menos? El cariño, el sentirme importante para alguien, la ilusión, las ganas.
No se olvidan a personas así, nunca, ni en dos vidas. Lo único que se puede hacer es seguir viviendo con la mitad, sobrevivir sabiendo que lo mejor ya pasó. No volveré a ser tan feliz, no volveré a sentirme tan pleno, solo me queda pensar que una parte ya no volverá pero que ya no sufre, y la otra me hará sufrir porque no puede volver lo que nunca estuvo.
El tiempo pasará pero no curará nada, y es lo que deseo, que aunque me duela jamás olvidar ni un solo minuto, ni un solo recuerdo, porque es lo que menos te mereces, olvidarte. Estoy dispuesto a pagar el precio.
viernes, 17 de mayo de 2024
Capítulo 218: Victus Barcelona 2024
Creo que os aburro. Me he sentado a escribir por la necesidad de siempre: no estar en silencio y no escuchar a mi cabeza cuando simplemente me dejo llevar. Es una ocupación obligada. Debo buscar más. Tengo planes a meses vista, pero en mi mundo el tiempo pasa muy muy despacio. Me acuesto a la hora que me iba siempre pero ahora me despierto a la hora que te sueles despertar tú. Dormir 5 horas es un lujo para mí, ya no existe la siesta nunca más.
Soy un pájaro agorero, negro como un cuervo en mitad de la noche que grazna y trae malas noticias. Lo que no puede ser no puede ser y además es imposible. Operaron a Merche y no ha ido como todos hubiéramos querido. 24 horas vitales, una espera para confirmar algo que casi se da, por desgracia, por seguro, y a rezar por que no queden secuelas y sí soluciones.
Hay luchas que son desiguales. A veces nos sentamos en la mesa y jugamos con las cartas marcadas; es imposible poder ganar porque todo, circunstancias, destino y poder están en manos del contrario. Cuando no se lucha en igualdad de condiciones no es una pelea digna, es una masacre, una farsa. Que las cosas no dependan de ti, que te toque ser valiente y poner toda la carne en el asador cuando ya es demasiado tarde, porque la suerte está echada y la otra parte ya tiene todas las bazas a su disposición y ya ha movido pieza, es como aletear freneticamente cuando caes al vacío.
Hoy me intentaron explicar que en estos casos hay que saber asumir la derrota, hay que dejar de luchar vacuamente, como quien intenta parar las olas del mar con las manos, y pasar página. ¿Cómo se puede asumir una derrota cuando lo que pierdes es la vida?. Mi madre, tantas personas que he conocido que hicieron lo imposible por no rendirse. Claudicar no era una opción. Pero cuando sale cruz, sale cruz: ni las ganas, ni el deseo, ni hacerlo por gente a quien no puedes abandonar consigue cambiar las cosas.
Por eso es tan importante saber cuándo hay que luchar y por qué luchar. Siempre existe un punto en el que estamos a tiempo de hacer algo. Que no os quiten nunca ese derecho y que no os engañen porque, para cuando finalmente descubres el juego de tu oponente, ya no hay nada que hacer o el juego se ha acabado.
Dios quiera, y apelo a Dios porque cuando no quedan respuestas la mística es lo que nos queda como gran último recurso, que Merche salga de esta y salga como merece salir. Espero que el pesimismo que me invade hace tiempo ( yo siempre he dicho que no soy pesimista, solo que tengo un don para ver claro cuando las cosas pueden ser y cuando no) esta vez solo sea un fallo de cálculo. Confío en los doctores, confío en la providencia, en que la voluntad puede mover montañas, aunque sea solo en estos casos. Con Gloria salió cara, a esa victoria me agarro como si fuera un niño de teta.
Yo he perdido. Pocas veces se habla del desconsuelo del derrotado, de dónde va, de cómo asume la perdida y sus consecuencias, de su duelo, de su futuro inmediato, de las heridas tanto físicas y morales que atormentarán sus pensamientos durante tanto tiempo. Estoy leyendo "Victus: Barcelona 1714" y hablan un poco de todo esto, del trauma de tener que convivir el resto de tu vida con la derrota. Simplemente uno se queda con la terrible sensación de no haber podido hacer más y se maldice por ello eternamente.
La clave es que el vencedor nunca tiene remordimientos y la indolencia hacia el perdedor acrecienta esa sensación de pesar. El olvido es la mayor humillación del derrotado.
Siempre he creído en las películas, en las historias de los demás, en la gente que ha tenido una segunda oportunidad y la han aprovechado. ¿Por qué a mí nunca se me ha concedido?. Esta vez, esta sí, realmente la quería.
jueves, 16 de mayo de 2024
Capítulo 217: Buena suerte, ángel
Hoy, en lugar de revolcarme en mi propio sufrimiento y escribir sobre cosas que me gustarían que fueran pero que nunca serán, voy a bajar al barro para acercarme a la verdadera dura realidad.
Se llama Merche y, aunque no la conozco mucho, si lo suficiente para decir que hay personas en la vida que no se merecen su destino. Posiblemente ella es la que menos se merece lo que le está pasando. Merche es una gran amiga de mi hermana, y por lo que sé, es de esas personas incondicionales que siempre están a tu lado, pase lo que pase, vivan lo que vivan. Es una persona discreta, de apariencia humilde, de esas que pueden pasar por la vida sin que nadie se fije en ellas, pero de una bondad y con un corazón que destaca sobre todos nosotros.
Como ya digo no la conozco mucho, pero sí mi hermana, y por lo que me ha contado me basta y me sobra para poder poner la mano en el fuego por ella. Siempre la ha cuidado mucho, siempre ha estado a su lado, en lo bueno y sobretodo en lo malo. Ella y David, una pareja no pareja de lo más peculiar, son como sus ángeles protectores, dos fieles amigos que la han visto crecer y que han hecho de Bea también su proyecto vital.
Incluso, sabiendo que mi sobrina no podía tener animales en casa, hizo de Puka, su perro, el perro de la pequeña pelirroja. Siempre tan generosa. No sé mucho de su vida pero sí se que no se merece lo que le ha deparado el azar.
Mi mala suerte es congénita, como si tuviera un imán para las malas elecciones y para que salga cruz en las monedas al aire, pero la suya va más allá de lo racional. Por privacidad no voy entrar en muchos detalles, pero no le ha salido nada bien en la vida: ha tenido que llevar a los hombros los problemas de una familia con mala salud y mala estrella, hasta el punto de tener que abandonar su propio camino para mantener recto el de los demás. Murió su perro hace unas semanas y creo que tampoco ha tenido suerte en el amor y ahora tampoco con la salud. Pienso que lo único bueno que le ha dado la vida ha sido la amistad de mi hermana y una fortaleza y un altruismo inquebrantable ante los embates de su día a día.
Mañana le operan de un tumor en la cabeza, maligno. Una operación en vivo, despierta, muy complicada y con unas expectativas de éxito no muy altas. Y en lo único que piensa es en qué pasara con su familia si no sale de está o si no sale del todo bien, en quién los mantendrá y cuidará. Hay que ser muy generosa para pensar algo así en su situación.
No sé que estará pasando por su cabeza ahora, en estas horas previas a la operación. Quiero pensar que sentirá miedo, ansiedad o pena por si cuando todo acabe ya no es la misma que era. Me recuerda a ese ser tan querido, afrontando una batalla muy difícil y de final incierto, y sus ganas de estar desconectada del mundo, durmiendo o con morfina hasta los orejas, para no pensar tanto y evadir su realidad.
Yo sigo con la agonía de estos días atrás, quizás más fuerte e intensa al haber oído lo que ya sabía pero no he podido/querido aceptar, y en cierto modo me siento culpable de estar sufriendo esta horrible ansiedad cuando mi problema es tan ridículo al lado de su guerra.
Solo quiero desearle mucha suerte. Si algo he descubierto en esta vida es que soy como un generador o potenciador de fortuna para las personas que he tenido a mi lado. La gente a la que he "tocado", de repente, han sufrido una oleada de cosas buenas y de disparos entre un millón que asombrarían a conocidos y extraños. Espero, de corazón, que esa suerte que me es tan esquiva y que transmito de forma tan intensa esté mañana con ella. No pude hacer nada por mi madre, espero que sí por ella, aunque sea en la distancia y desde el pensamiento.
Mañana, cuando estés tumbada en la camilla y todo empiece, canta, no dejes de cantar, piensa en los tuyos, en los que te quieren y en los que te apoyan, en que la vida, a pesar de ser tan cruel y que no exista la justicia divina, siempre pude pasar lo inesperado y cambiar todo de repente. A mí es lo único que me mantiene cuerdo, la esperanza, que mañana despierte y vea que nosotros lo valemos.
Merche, ánimo, estoy contigo y te tengo en la cabeza. Piensa que, pase lo que pase, los incondicionales estarán siempre a tu lado porque es lo que hacen los amigos de verdad. Mucha suerte. Te la mereces, ya va tocando.
martes, 14 de mayo de 2024
Capítulo 216: A tumba abierta
Estoy perdiendo la cordura en un descenso absurdo a los infiernos de la nada. Todo un largo camino de interiorización exhaustiva y férrea sacrificado por un imposible de precio demasiado elevado. La flaqueza del bolchevique hecha carne.
Tenía que estallar: tanto autocontrol, tanta espera, tanto apostar todo a un número en una ruleta amañada; era inevitable. Se acabó el juego, señores.
Hoy ha sido el día de enfrentarse a la única realidad existente, la del sentido común y la de la dura pared. Me lancé a tumba abierta y me hice escuchar. Nada nuevo bajo el sol, nadie quiso edulcorar algo amargo como un último trago de orgullo.
Realidades como losas han construido el mausoleo que encerrará, para siempre, todo resquicio de fe y esperanza. Hoy cada voz ha cantado la misma canción triste de trompeta con las mismas notas, con los mismos acordes, a modo de blues, como un requiem a coro y capela, sin artificios que camuflaran su verdadera esencia. He oído lo mismo repetido, lo que ya sabía, de formas distintas y en medios distintos. Nadie ha desafinado, nadie ha visto lo que yo esperaba ver. Ce fini.
Ahora, ayer, hace mucho. Tenía un ebook y no escuché como pasaba la página. Ni en playas tranquilas a media tarde, donde solo se escuchaba el viento mientra leía en silencio, pude deducir que el libro en realidad tenía un final desgarrador. Curiosamente fue el mismo momento en que descubrí qué era lo que quería para el resto de mi vida: el silencio en comunión, tú y nadie más en el universo. Pero ni con tanto silencio me di cuenta a lo que sonaba aquella historia, una historia que, aunque tocaba con mis manos, ya no era mía.
Me han dicho que siga adelante, que no intente entender como he llegado a este punto. Todas la decisiones de estos últimos años me han marcado. Me han cuestionado que supiera cuál era mi realidad, lo que me traía entre manos. Ni siquiera lo sé ahora, ya dudo de cosas que en su momento no admitían ni la más mínima discursión. ¿He sabido querer?, ¿me han querido?,¿he sabido encontrar mi lugar y mi camino?. Pensaba que era listo, que no iba a cometer errores de juventud, pero mi incondicionalidad me la ha vuelto a jugar.
Estoy cansado de que digan que tengo tiempo para rehacer la vida, que olvide tanto fracaso y sufrimiento. Pero nadie cura el dolor de saber que la edad ha sido la culpa. ¿Pero qué coño?. La edad ha sido el temor para ellos, no para mí. Nadie es una edad, es un estado de ánimo, un cuerpo cuidado, un corazón sano para superar pruebas de resistencia, agilidad y fuerza. Un corazón más que sobrado para querer y quererlo todo más allá de cualquier entendimiento. La edad estaba en otras cabezas y demostré que no todos eramos iguales , que no había ningún impedimento: la clave es y siempre serán las ganas. Sin una fecha en el dni nadie hubiera dudado jamás de la elección, pero pesaba más pensar en un futuro incierto basado en suposiciones y temores por el qué dirán que una realidad factible y demostrable. Mi padre: “eres demasiado viejo para ese trabajo”, la gente: “eres demasiado viejo para las cosas que te gustan”, las personas que no saben querer: “eres demasiado viejo ser eterno”.
Como ya cometé alguna vez recuerdo a aquel actor que una vez dijo: “enamorarse de algo, una profesión o de un persona es muy difícil, porque no vas a encontrar algo así muchas veces en la vida”. A mí me han hecho creer que eso es una tontería. Nadie creyó que pudiera ser tan buen padre como guardián, nadie supo valorar lo extraordinario que fue que todo hubiera aparecido justo en aquel momento y de aquella manera. Lo inaudito fue visto simplemente como un hecho cotidiano más.
Me enfrenté a mi padre, me enfrenté a dos personas que me conocen bien y a una desconocida que solo supo darme ánimos maternales. Se lo agradezco a las tres. Nadie consiguió quitarme el dolor, solo hacerme ver que el pasado no va a volver, que preguntarme por qué no iba a aliviar mi carga. Pero necesito verlo con mis propios ojos, ahora si necesito que cada palo aguante su vela, aunque sea pegarme un tiro en el pie, porque la angustia y el dolor que siento ahora no se van a ir ni mañana ni pasado, ni el otro, ni el otro, y ya he alcanzado mi umbral de sufrimiento máximo como para que me venga ya de aquí.
Mi dolor está causando dolor a mis seres queridos y estoy en un bucle tan profundo y perverso que hará que todo acabe mal. Pero por Dios que no puedo evitarlo. El cómo se ha ido todo a la mierda ha sido tan cruel e injusto que es superior a mis fuerzas. Tengo que pedir que se enseñen las cartas y desenmascarar al tahur, tengo que arriesgarme aunque eso no sirva para nada y solo solo una respuesta flemática y dolorosa (es imposible que me equivocara tanto, ¿no?).
Sigo deseando lo mismo de siempre, por increíble que parezca. Empiezo escribiendo una cosa y acabo con lo contrario. Dicen que soy muy negativo pero no puedo controlar lo que mi mente, alma y corazón desea. Al final siempre sobrevive dentro de mí una pequeña esperanza y un optimismo artificial que me nubla y enajena, pero que me da fuerzas para aguantar un día más esperando el milagro.
Voy a tumba abierta porque, aunque tengo mucho que perder, algo dentro de mí cree que con todo lo que he dado, todo lo que me he esforzado y todo lo que soy y todavía puedo dar, puede haber otro final. Es imposible que haya alguien que pueda hacerlo mejor de lo que yo soy capaz, o en su lugar, que es imposible que haya alguien que renuncie de forma cabal a algo, como dice Kpru, tan incondicional. Me lo merezco joder, por una vez en la vida me merezco tener lo que deseo y poder ser completamente feliz. ¿Cuántas veces necesitas que luche por ti... destino?.
Pd: En la frase del día de ayer. Quiero creer en las casualidades. Y tú no digas nada, acéptalo, joder.
(Editado: releyendo una y otra vez toda esta basura estéril he descubierto la realidad final: es demasiado tarde, siempre ha sido demasiado tarde. Es imposible que cambie nada ya porque en este tiempo atrás no solo se dejó morir la planta de siempre por falta de riego y cuidados, sino que a su vez la jardinera apostó todo por la nueva semilla que crecía a costa de las hojas muertas de la otra, de su agua y de su atención. Se aburrió de una mientras se encandilaba de los nuevos tallos de la otra, verdes y vírgenes para ella. Nunca volverá a renacer aquella planta porque ya solo hay ojos y deseos para lo único que existe en su jardín: su nueva ilusión. Que forma más cruel de morir todo. Tenían razón los rizos: está todo perdido, para siempre.


