miércoles, 5 de julio de 2017

Capítulo 157: The day of the Green

Era un mocoso, pero mocoso con todas las letras. Un proyecto de medio hombre que se veía que iba a tener dificultades en completar su camino como tal, al margen de lo que esta sociedad esperaba de un chico tan estudiante y modoso como lo era yo. Era un soñador, disperso como un grupo de moscas en un día de viento, con una mente que volaba más allá de la atmósfera respirable de la normalidad.

Una imagen de mí distante, como si me observara desde el más allá, recuerda a este gurriato desgarbado y dentón sentado frente a una tele de culo, moderna para la época, antigua hasta para recordarla a día de hoy, viendo un concierto de unos tíos que no hacían más que saltar, provocar al personal y potenciar ese espíritu de lucha contra las buenas formas, la madurez bien atada y encañada como los tomates, y el decir las cosas bajito y de forma respetable.

"Dookie", y debía ser un año con demasiados nueves en su numeral. El vídeo lo había conseguido mi primo, y nos lo ponía orgulloso por ser, siendo menor, mucho más moderno y pudiente que nosotros. El disco lo había escuchado ya numerosas veces y conocía cada una de las canciones, y junto a mi hermana, las cantábamos inventando los vocablos pero sintiendo que sonaban igual de bien que cuando las cantaba el cantante.

Billie Joe, Dirnt y Tré Cool, mucho guitarreo y una batería que atronaba a un ritmo que nunca nuestros corazones había sentido. Era cautivador como todo ese conjunto de saltos, ruidos, gritos, movimientos espasmódicos, actitudes desafiantes, nos dejaba sentados como los indios a escasos centímetros de la tele con la boca abierta. El cantante tenía ese punto rebelde que todas y cada una de las generaciones de este mundo han admirado por romper los esquemas que nos intentaban inculcar nuestros santos y un poco más clásicos padres. Esa cara de adolescente malote, con los dientes torcidos y mirada de "sí, lo voy a hacer", esa forma de coger la guitarra tan abajo, un Zape en toda la regla pero con dos Zipis que resultaban incluso más desconcertantes: Tré Cool, o ese chico con mirada perdida que parece no enterarse de nada por haber esnifado demasiado pegamento pero que sabes que está a un baquetazo de estallar, y Dirnt, un personaje de apariencia mayor, que no sonríe, que está pero no está ahí pero por si acaso evitas mirar porque prefieres que él no sepa que tú también lo estás. Todo demasiado explosivo y llamativo para mentes blandas y abiertas a absorver las mil novedades que nuestro cerebro pudiera soportar.

No sé cuantos años me acompañaron, Dookie, Insomnica, Nimrod, pero para ser un chico que nunca rompió ningún plato, no mató ninguna mosca y que nadie se giró a su paso por un look fuera de lo normal, definitivamente me cambió en otro plano, el interno, donde nadie podía ver en que me había convertido.

Hoy he tenido un día de eso en que una mala leche espectral se cuela en tu interior y juega a sacarte de quicio mientras canalizas la frustración con golpes en la mesa o gritos secos de ira. Hace mucho que no puedo escuchar música, pero sin saber muy bien cómo, un video de uno de sus conciertos, donde ni ellos cantaban (lo hacía el público), ha hecho saltar mi espoleta. Ha renacido un yo que tenía olvidado, al que las piernas le han empezado a marcar el ritmo de un tiempo pasado mejor. Han saltado mil letras olvidadas a mi cabeza y he empezado a teclear al ritmo irresistible de un redoble de batería que siempre he pensado que sonaba el triple de rápido.

Y de repente todo ha sido mejor, un bajo adictivo golpeando en ambas sienes, una aceleración de cuando la música electrifica tus músculos y neuroreceptores, una sensación de que el mundo son sensaciones, que vivir es cuestión de ritmo, pasión y transgresión. Welcome to paradise.



Frase del día: "I hope you had the time of your life" (Time of your life)
- Post dedicado a mi hermana, que sin ella ningún grupo ni ninguna serie hubieran sido lo mismo, y a Fede, el compañero con el que tuve el honor de ir a mi primer e único concierto de Green Day. Los buenos recuerdos nunca mueren. 

viernes, 12 de mayo de 2017

Capítulo 156: 2Y

Ni te lo podrías imaginar. ¡Qué orgullosa estarías!. Es como tú, tiene un no sé qué que hace que todo el mundo sienta fascinación por ella, una simpatía que provoca que la gente se sienta arrastrada a hablar o gozar de su presencia. Y eso solo te lo he visto hacer a ti. La sonrisa todavía no se me borra de la cara.

Hoy vi unas fotos, y no sé por qué, me vi reflejado en ella de pequeño, igual por ese pelo panocha que con el sol luce mucho más vivo y brillante, o tal vez por esa cara de ir descubriendo cosas paso a paso y que, como diría mi apreciado Terry Pratchett (con quién seguro te pegas buenas charlas), tiene una cara de alegría y sorpresa sempieterna ante todo lo que aparece en su nuevo mundo.

Corre como su madre, como sí alguien intentara agarrarla o le persiguiera el monstruo de debajo de la cama, pero todo de un modo muy teatral. Será una buena pieza o una actriz fantástica con la actuación en los genes. Tampoco te preocupes por la mal crianza, tiene quien sigue tus pasos, y sí, es quien menos esperarías (o tal vez no). Creo que la esta queriendo por los dos, y me llena el corazón ver que ahora es el suyo.

Da gusto ver que vive ajena a todo esto, y que esa inocencia la contagia, aunque sea solo el tiempo que la estamos viviendo. Sé que te lo estás perdiendo, pero la vida no es justa, e incluso a veces, ni es vida, pero nosotros, o al menos yo, intento que todo aquello que tú harías, se haga. Soy una burda copia de un original irrepetible, pero tengo la intención, y seguro que eso te reconforta.

En la vida es mejor tener estrella que nacer estrellado, pero cada uno tenemos que conformarnos con las cartas que nos tocan. Hoy pensé que el destino tiene un sentido de humor muy macabro y que la suerte es el bien más preciado que no se puede comprar, pues se tiene o no se tiene. Fuimos donde te fuiste, el día que te fuiste, y como cada vez que paso cerca, desee esa suerte que no tuvimos para otras personas que están a tiempo de tenerla, porque tú siempre lo has querido así, porque a generosa no te ha ganado nunca nadie. 

Hoy si tengo que celebrar algo y es, sin duda, que fui tu hijo.

Feliz día nuestro.


Frase del día: Shiryu of the Rain (One Piece Treasure Cruise)
-Shiryu of the Rain es un personaje de un juego al que dedico horas y horas. Es un comandante con un ataque especial muy curioso: tiene un 25% de posibilidades de que, una vez lanzado ese ataque, pueda eliminar a cualquier enemigo o adversario, sea lo fuerte que sea y tenga la protección que tenga. Pero depende de esa probabilidad de uno entre cuatro de conseguirlo. Su mecánica se basa en la suerte: con suerte puede acabar con lo que se proponga pero sin suerte puede acabar con él la más insignificante piedra del camino. Así me siento muchas veces en la vida, todopoderoso, capaz de cualquier cosa, el más fuerte, el más listo, el más preparado, pero dependiendo de ese factor que no controlo y que marca la diferencia entre estar arriba, confiado y sintiéndose uno el Rey del Mundo, o sepultado en la más oscura de las miserias. La suerte se busca, pero no siempre se encuentra. Tal vez si estemos predestinados.

miércoles, 8 de marzo de 2017

Capítulo 155: Creer

Necesitamos creer. Un ejercicio tan sencillo y complicado al mismo tiempo, el reconocimiento de que somos seres inferiores, vunerables y frágiles. Todos llevamos un creyente en el interior, cada uno a su modo y tiempo. Empíricos, racionalistas, estoicos, existencialistas, religiosos, nadie se libra de la necesidad de creer en algo más allá de en uno mismo a lo largo de la vida.

La creencia o ese imperiosa voluntad de creer es algo escalonado y ascendente, dependiendo de nuestra esperanza en que un hecho o suceso se produzca.

Primero creemos en nosotros como pilar básico para salir adelante pero, poco a poco, vamos yendo más allá en función de la magnitud de nuestra necesidad existencial. Creer en uno mismo, creer en otra persona, creer en una serie de circunstancias especiales, creer en un ser o seres superiores, creer en la suerte y finalmente creer en un destino previamente establecido.

Según ascendemos nos alejamos cada vez más de la confianza en uno mismo y mayor es la epopeya que deseamos superar, y es por eso que creemos en lo imposible, lo improbable y en que una carambola milagrosa nos saque de nuestro temor o padecer personal.

Y solo cuando nada nos puede ayudar, cuando se pierde del todo la fe y la esperanza, nos dejamos llevar. Nos escondemos, intentamos desconectar de nosotros mismos, de nuestro mundo. Nos dormimos para despertar en otro lugar donde todo sea diferente; simplemente nos vamos.

Por eso quiero creer, por eso necesito convertirme en una persona con una mente menos científica y realista, y simplemente ser alguien que no piense en controlar todos los factores, que piense que no siempre lo que es más probable es lo que finalmente sucede, en que hay más caminos que no contemplamos y en poder pensar que, aunque no esté todo en mi mano, no quiere decir que todo está perdido. Quiero corazón, no solo cabeza.

Ese es el motivo por que cada vez quiera gente más segura a mi lado, porque su fortaleza refuerza la mía. Quiero gente positiva y en la que confiar, que al oirles me tranquilice, que me haga creer en que todo va a salir bien, que sin mentirme me hagan sentir algo más seguro en un mundo de libre albedrío, donde todo puede suceder y que si no es así, por lo menos no se pierda la esperanza hasta el final.

Como decía aquel

Frase del día: "Seny, pit i collons" (Tito Vilanova) 
- Espero que lo veáis los dos juntos. 

(10:00 pm aprox) PD: Y sin embargo acabo teniendo razón, maldita lógica aplastante. 

(10:35 pm aprox )PD: PUES NO! NO TUVE RAZÓN. NUNCA DEJÉIS DE CREER! NUNCA!!!!!!!!!!!!!!!