jueves, 29 de marzo de 2012

Capítulo 96: Huelga General

Hoy es día de Huelga, la luna brilla sobre el poblado trabajador. La Sociedad afina, Maestro Candido nos hablará de nuestro amigo Rajoy, de la CEOE, Fátima Báñez y la Reforma laboral. De las mil razones que el pueblo canta a aquel que no quiere escuchar.

¡Un, dos , tres! ¡Que empiece la protesta, Poti-Poti!

Huelga General, un derecho fundamental reconocido en la Constitución Española de 1978, en el artículo 28.2, y que versa tal que así: "Se reconoce el derecho a la huelga de los trabajadores para la defensa de sus intereses".

Pero Spain is diferent y aquí las cosas siempre tienen un trasfondo surrealista, a lo corral de la Pacheca. Es un día de huelga y el Gobierno programa la aprobación de seis leyes importantes. IU decide hacer huelga y no presentarse, el PP, para llevar la contraria, decide trabajar en masa. El PSOE apoya la huelga pero sin mojarse. Y al final, entre tanto hago, digo, pienso, solo acuden 27 personas al emiciclo. ¿Alguien me lo explica?. Con razón los políticos se enfadan tanto cuando hay huelgas generales, para ellos son como días normales pero sin taxis ni Corte Inglés abierto para pasar la mañana.

Y luego, en lugar de mostrar sensatez y responsabilidad en las declaraciones a la Nación, se comportan como críos, todo el día comparándose los paquetes como si lo importante de las Huelgas Generales fuera quién la tuvo más grande y no el motivo de la misma. Y mientras tanto, los lobos de la CEOE, preocupados por lo que pensarán de nosotros en el exterior, en lugar de preocuparse por lo que les están gritando, bajo su balcón, los peones que dan sentido a todo el ajedrez.

Eso sí, un día de Huelga General es el momento ideal para que los informativos de las diversas cadenas se quiten la máscara (como si sus lineas editoriales no fueran claras ya con anterioridad). Baile de cifras, el consumo de luz como la clave del seguimiento, estudiantes en Barcelona manifestándose en masa, los de Alicante de pachanga playera, atraco de un bingo y culpa para los piquetes (Felip Puig, te estás llenando de gloria macho), la derecha irancuda llamando antisistema a todo aquel que use algunos de los derechos de su querida Constitución Española (irónico ¿verdad?) en su contra... Al final, todo se acaba convirtiendo en un circo de variedades derivado del nuevo paradigma que reina en el periodismo: ¿para qué informar si se puede opinar?.

¿Qué todo el mundo está en la calle, unos de huelga y otros a disfrutar del solecito?. Con cinco millones de parados y subiendo, ¿cómo no van a salir a la calle a intentar sobrevivir a este día a día incierto o en su caso, a reclamar un futuro que sea posible, ya no digo mejor?. Y que los trabajadores que han hecho huelga, contando que van a perder una media de 113 euros por este gesto de implicación, ¿por qué no han de tener el derecho a manifestarse, a descansar o a lo que les de la gana, sí son los primeros en aguantar sueldos míseros, jornadas laborales inacabables y una inestabilidad profesional que es, casualmente, uno de los origenes de todo esta reivindicación?.
Si es que cuando los chinos han decidido hacer huelga también, es que algo gordo está pasando.

Y es que solamente hay que ver el... ¡¡¡ PPPIIII PIIIIII PPIIIIIIII, PIIIIIIIIIII !!!
Uy, perdonad.

¿Sí? Ah, claro, sí, es día de Huelga General, tienen razón. Sí sí, ya corto. Estoy con vosotros, compañeros.
¡A la barricadas!


Frase del día: (en blanco)

lunes, 19 de marzo de 2012

Capítulo 95: The Bicing Dead

"Oye Premoh, ¿salimos en becicletah mañanah?. ¡Ummm!, por mí vale". Sí la vida hubiese sido un videojuego, en ese instante hubiera aparecido un You are dead con letras sangrientas ocupando toda la pantalla. Ha sido terrible. Primero he muerto, y después, he vuelto a morir. Incluso ha habido un instante donde se me ha aparecido la Muerte, enfundada en su túnica negra, y me ha dicho "NO, TODAVÍA NO ES TU MOMENTO, PERO SI NO TE IMPORTA, ME VOY A SUBIR A TU CHEPA Y TE VOY A ACOMPAÑAR UN RATO, QUE LA COSA HOY ESTÁ MUY TRANQUILA Y ME VENDRÁ BIEN UN POCO AIRE FRESCO".

Mira que se lo dejé bien claro: "Hoy, por ser el primer día, vamos a hacer algo tranquilo, que tengo menos fondo que una lata de sardinas y solo quiero probarme y empezar a coger tono". "Sí sí, sin problemas, no tenemos prisa" me dijo el gachón. ¡Qué pedazo de mamón!.

Me dejó un bici que no estaba mal, bastante más ligera que la mía y con frenos de verdad (mis frenos son del modelo intermitente, ahora frena, ahora quizás no). El único inconveniente era el sistema de calapies automático (es el que usa un calzado especial que hace contacto con el pedal y te sujeta el pie de forma fija, un mundo nuevo para mí). Estaba un poco reticente pero oye, a caballo regalado no le mires el calado. Casco, mallas, chaleco, guantes. Para verme, un profesional en toda regla.

Qué lastima que, incluso antes de salir de la ciudad, ya fuera más fundido que un frigodedo guardado en el bolsillo. Campo, montaña, ahí es donde ha empezado la pesadilla.

"Ahora primo, subiremos por la Emisora, llegaremos a la plaza de la Mireia, subiremos por una pista de tierra, haremos una trialera, una pequeña subida más, tiraremos por un tramo de árboles, luego subiremos a ....". Yo solo sé que oía demasiadas veces la palabra "subir" en una explicación tan breve y he empezado a dudar de que hubiera entendido el significado de mi "algo suave, por favor".

Han llegado las cuestas y la carretera empinada. Velocidad en posición molinillo, o como yo le llamo, en posición marcha tonta y venga, a verlas venir. Y aquí ha empezado mi transformación progresiva a zombi de The Walking Dead. El camino no paraba de aumentar el desnivel y yo cada vez veía más lejos el final de aquel infierno. Él insistía: "No pares, no tenemos prisa, sigue, que tres amigos se subieron esto con la chorra fuera", y yo seguía pedaleando como podía. "Va, llegamos a aquel palo y paras"."No espera, llegamos a ese poste rojo de la luz y paras". "Va, que vas bien, llegamos a la señal de prohibido aparcar y paramos ¿vale?. ¿Lo ves?, venga, seguimos, que vas genial. Ahora llegamos a...". Ahora llegamos a nada, ¡me cago en la cultura de la superación de límites, me cago en la psicología inversa, y me cago en filosofía oriental sobre la Motivación y el Sufrimiento del Gran Maestro Rama-La Ding Dong Ding-Ding-Dong!.

Me he bajado (o derramado) sobre la cuneta en busca de un poco de aire que me resucitara. Luego dicen que en el montaña lo hay a espuertas, y una M como una catedral de grande. Los pulmones me salían por la boca, era como ver dos pelotas de Nivea pinchadas, una pena. Finalmente hemos subido el último tramo andando, con la esperanza de recuperar algo de la dignidad perdida, pero nada, me la había dejado tirada a los 40 metros de empezar a subir.

Hemos pedaleado otro trozo más y por fin hemos llegado a la cima. Allí ya me arrastraba más que otra cosa, mientras me decía el figura: "Ey, se te ve mejor, hasta tienes color en la cara, eso quiere decir que vas bien". ¿Color? Claro que tenía color en la cara. En esa última subida había pasado por toda una gama de tonalidades no compatibles con la vida, algo que me hacía parecer más una lámpara psicodélica de los 60 que un ser humano.

Y cuando pensaba que nada podía ser peor, que llegaban las bajadas, he oído como mi huesudo pasajero se frotaba las manos mientras se reía de fondo. Siempre he tenido un espíritu kamikaze y he disfrutado tirándome montaña abajo a tumba abierta. Era el momento de demostrarme que seguía siendo un crack. Y precisamente eso, crack, ha sido lo que ha descrito el final mis primeros 20 metros trialera. He partido con mi hombro un pequeño árbol seco de un golpetazo. Aún así le agradezco su intervención divina porque ha sido lo único que ha separado mi integridad personal de caer por un barranco poco prometedor.

Haciendo esas locuras he descubierto que una trialera con desnivel al lado derecho no es el mejor lugar de aprender a descalar un pedal automático cuando eres de la vieja escuela. En mi  bicicleta sacaba el pie tirándolo para atrás, en los nuevos, es hacia el lado. Cuando 1 segundo es el tiempo que tienes para saltar de una bici con espíritu suicida, una cabeza poco instintiva no suele ser tu mejor aliado.

Ha sido un festival del desequilibrio. La naturaleza se ha dedicado a escribir en mis piernas, con arañazos y golpes, el próximo best seller de acción en lenguaje braille. He acabado como si hubiera luchado contra una banda de gatos callejeros por la última lata de atún del planeta.

Y al acabar el último tramo, vivito y coleando, justo al llegar a la zona llana, la emoción ha hecho que olvidara que mis pies seguían atados a esos pedales del diablo, y he caído, a peso, contra el suelo. Hostión del siglo. Si duele un golpe así en piernas y manos, ni contaros lo que llega a doler en el amor propio. Mi primo, al ver que estaba bien aunque rebozado en tierra y hojarasca, ha hecho lo que haría cualquier persona de su edad (aprovecho este momento para dar las gracias al cabrón que pensó que era buena idea incluir cámara de fotos de gran resolución en los móviles de última generación).

A la 1.30 pm hemos vuelto por fin. He dejado la bicicleta en su parking, me he cambiado y le he dado las gracias por una mañana tan completa con una amplia sonrisa en la cara. Seguidamente, me he dado la vuelta y me he diriguido camino a casa como lo haría un zombi con los cordones de los zapatos atados entre sí. Hoy he descubierto que puedo llegar a alcanzar velocidades negativas cuando estoy condiciones tan lamentables.

Un par de conclusiones para cerrar la aventura. La primera, "va a ser en plan tranqui" dicho por un estudiante de INEF y varios años más joven que tú, es una trampa, ¡huid insensatos!.
Segunda, recomiendo a los fabricantes de bicis y ropa deportiva incluir en las etiquetas de sus productos una advertencia como hacen los fabricantes de cajetillas de tabaco: "Hacer deporte perjudica seriamente la salud". Y si no tienen foto penosa para acompañar el mensaje, tranquilos, sé de alguien que podrá enviarle unas cuantas.


Frase del día: "Cuando se apaga una luz, se enciende una nueva en otro lugar" (Reflexiones callejeras de la Odisea de Al)
-Justo a pundo de volver a casa vi un cachorro con pinta de leoncillo que me recordó a Lara. Alegre y juguetón se ha apoyado en mi tejano con su patas delanteras y ha seguido alocado en el que sería unos de los primeros paseos de su vida. La vida sigue su curso.  

viernes, 16 de marzo de 2012

Capítulo 94: Los Idos de Marzo

Tiempos extraños, abyecto devenir. Quizás la culpa la tenga esa primavera incipiente, que nos altera a todos y nos hace pasar del letargo invernal a una explosiva erupción de sentimientos incontrolados y efervescentes. Hormonas en pie de guerra, estados anímicos variables, circunstancias con cola, como los cometas. Ninguno estamos a salvo de las influencias de la vida del planeta, desde los organismos más simples a los mamíferos más evolucionados. En el fondo somos una pieza más de todo este mecanismo de entropia universal y seguimos regidos por las mismas leyes, sin distinguir naturaleza, sexo, morfología o número de ojos.

Esta última semana han sido muchos los acontecimientos han orbitado en torno a mí, como si  de un tiovivo de feria ochentera se tratara. Tal vez sin esa musiquita repetitiva e infernal pero con el incesante subir y bajar de protagonistas de la película de serie B que es mi vida.

Empezó o terminó, según se mire, con un reencuentro largamente aplazado. Un cine, con risas y película mala o peor, como ha de ser, con una vieja amiga que decididamente tiene un pacto con el diablo (ella se mantiene eternamente joven y, a cambio, el diablo puede caminar tranquilo por el Infierno sin que matones a sueldo se hagan un cinturón con su cola).

Vuelta al gimnasio y a la realidad de ser un círculo en un tetris de piezas cuadradas. Hay tres tipos de gimnasios; los que están llenos de tías buenas, los que están llenos de tíos buenos para ligarse a las tías buenas y el mío, los que están llenos de macarras que se gritan en el vestuario y hablan un lenguaje incomprensible incluso para los orcos de Mordor. Fuí a descargar tensión emocional y fue como apagar fuego con gasolina. Quería hacer bici y nadar, y al mirar en la bolsa, ¡su puta madre!, me dejé las toallas. Pensé, me seco con la chaqueta, yo quiero nadar. Vuelvo de la sala, busco el bañador y, ¡su puta madre!, ¿también me he dejado esto?. Pues a la ducha y dos piedras. Me seco como puedo, busco los calzoncillos y ¡...!. Me encanta ir al gimnasio, monos con mallas y tatuajes, optimistas con sobrepeso queriendo bajar un culo que está allí desde los años 50 y la constatación real de que voy al gimnasio que me merezco.

Escribí mails que debía y otros que me apetecía. Curiosamente unos en subida, y otros en bajada. Es posible que a veces se espere demasiado de un medio así, y, con las mismas manos, la misma mente, cuán diferente puede escribir uno. Posteé para empezar una etapa en paz conmigo mismo y el bosque, por fin, dejó ver los árboles. Ahora estoy, ahora no estoy, ahora estoy... mañana, obviamente, no estarás.

Acudí a lo más parecido a una reunión de alcohólicos anónimos de gente que está en paro y necesita reorientación. Caras bajas, timidez y luego un sin fín de confesiones personales que derivaron en un Diario de Patricia con extras de segunda. Conclusión: chavales, la clave está en la informática, aprender a usar el ratón. Gracias por la terapia y por la mañana perdida. Estoy un paso más cerca de convertierme en Edward Norton y montar un Club de la Lucha.

Aparecieron personas y supe de vidas de gente que estaba perdida. Descubrí como algunos han hipotecado sus vidas y la de los demás, de idas y venidas, de uniones y desencuentros. La vida da tantas vueltas como mi tiovivo personal.

Sufrí una gran perdida, otra más. Mi novia peluda decidió vivir eternamente, ya que terminó de repartir todo el amor y fidelidad de la que estaba hecha en este mundo. Se llamaba Lara y era un pequeño leoncillo con genes maños. Cabezona e independiente, vivió como una reina y enseñó a cuatro princesas a no tener miedo a lo desconocido. Les enseñó más que eso. Les enseñó que el cariño no se gana con dos caricias, sino con la constancia y un alma altruista. Dió lo que recibió y supo arrimarse, defender y vigilar por la noche a quién la cuidaba, vigilaba y quería por el día. Que el ejemplo de su vida como animal sirva de reflejo de cómo ha de ser una vida humana. No fue mi perra, pero sí la quise si lo fuera. Lo importante que me hizo sentir y los paseos que disfruté por el mero hecho de caminar por caminar, son buenos recuerdos que jamás olvidaré. Honrémosla como se merece.

Es una semana que me ha alterado, me ha hecho sufrir, llorar, reir, pensar, encontrarme conmigo mismo, despertar, cerrar los ojos. He sentido todo aquello, bueno y malo, que se puede sentir en toda una vida de forma concentrada. Son muchos los idos de marzo, pero yo estoy dispuesto a volver, volver a ser yo sin grietas. Más sensato, más sincero.


Frase del día: "Lara, vamos (señalar el cajón de abajo del servicio) (abrirlo con las patas) (saltar, dar vueltas sobre si misma, arañarte el pantalón ansiosa por que le pongas la correa) (tirar con una fuerza inusitada)(la calle, verla disfrutar)" (Proceso de sacar a la perra a pasear - Al&L)
-Este post está dedicado a su memoria y a la vuestra, ¡ánimo chicas!.      

miércoles, 7 de marzo de 2012

Capítulo 93: Crazy

¿Acaso estoy loco? ¿soy un loco?. ¿Es una locura seguir pensando como pienso? ¿acaso lo es querer ser feliz a mi manera?. ¿Se puede desear algo sin apenas conocerlo y no dudar un instante en quemar todas las naves por ello? ¿puede la memoria de un loco ganarle el pulso al sentido común recordando, como si fuera ayer, tan solo las cosas buenas del pasado?.
¿Estoy loco? ¿lo estoy?. ¿Es una locura salvar almas en dificultades desde las profundidades de mi absoluta perdición? ¿es de un loco aquella empatía que no espera reciprocidad? ¿sonrie un loco cuando se siente solo entre la gente? ¿estoy loco por tener todos mis sueños intactos y la esperanza de que un día alguien más crea en ellos y puedan hacerse realidad?
Posiblemente.

Hoy no construyo, no hoy imagino, hoy simplemente me dejo llevar. Hoy soy el reflejo de un estímulo, la consecuencia de un algo. Hoy soy el resultado del sentir de la mente de otra persona. Una canción que no dejo de escuchar, de forma casi compulsiva, formando un bucle infinito. Ayer, hoy y mañana sonando en mí.


Recuerdo cuando, recuerdo,
recuerdo cuando perdí la cabeza.
Había algo muy agradable en aquel lugar,
incluso tus emociones tenían un eco en tanto espacio.
Y mientras andabas por ahí, sin preocupaciones,
sí, perdí el contacto contigo
pero no fue por que no te conociera lo suficiente
simplemente te conocía demasiado.

¿Eso me convierte en un loco?
¿Eso me convierte en un loco?
¿Eso me convierte en un loco?
Posiblemente.

Y espero que estes viviendo el momento tu vida
pero piénsalo dos veces, es mi único consejo.
¡Vamos! ¿quién te crees? ¿quién te crees?
¿Quién te crees que eres?
jajaja ¡bendita sea tu alma!
¿De verdad te crees que tienes el control?
Bien, creo que estás loca,
creo que estás loca,
creo que estás loca,
igual que yo.

Mis heroes tenian el corazón para perder la vida arriesgándose,
y todo lo que recuerdo es el pensamiento de querer ser como ellos.
Desde que era pequeño,
desde que era pequeño
me parecia divertido
y no es una conincidencia que haya llegado a ello
y ya pudo morir cuando lo haya conseguido.

Pero, quizás estoy loco,
quizás estás loca,
quizás estemos locos,
probablemente.







Frase del día: "No es fácil, tómatelo con calma, te estás acercando, te estás volviendo loco, eres mi buen amigo, mejor amigo, y te estás acercando, te estás volviendo loco .Te estás haciendo amigo de las luciérnagas, sabes que cuando mueren su luz permanece viva. Y las cosas que dicen no son lo que parecen, así que te hemos llamado, para que nos digas lo que quieren decir. Es un complot, ya te lo dije, estoy madurando, se lo estoy contando a ellos..." (Chris Garneau - Fireflies)
-Tanto tiempo esperando y el polvo de alas de las mariposas se desvanece. Pero queda mi espíritu de mohicano y mi cresta. El hacha de guerra no está enterrada, todavía...