miércoles, 28 de noviembre de 2012

Capítulo 119: Yo antes molaba...

Yo antes molaba. Yo antes incluso nadaba. Con dignidad. Los cuatro estilos, con voltereta chachi en los giros y podía hacer el submarino dos piscinas seguidas sin terminar con un color de cara preocupante. Ahora no soy ni la sombra de lo que fui. Ya no piso los charcos, los rodeo, no vaya a ser que sean demasiado profundos y tengamos un disgusto.

Qué pena, qué pena. Qué pena yo y qué pena la bandera de Croacia, por supuesto. Vengo de nadar y de poco no lo cuento. Estoy tan cansado que estoy escribiendo respirando cada 4 palabras y descanso 3 minutos por cada 2 frases. Jamás pensé que fuera tal guiñapo de persona. Yo, que era el Flipper de los 7 mares, el Johnny Weissmolas de las piscinas de pueblo, el iceberg cabrón de Titanic, el doble de Kevin Coster en la escenas acuáticas de Waterworld, el Alfred J. Kwak de las charcas olímpicas. Y resulta que en estos momentos, hasta las señoras que hacen clases de Aqua-Gym con churro entre las piernas me pegarían una paliza nadando mientras charlan entre ellas.

La cuestión es que hoy decidí dedicar mi día en el gimnasio exclusivamente a nadar, sin hacer un paso previo por la sala de musculación. Me calé mi gorro y gafas Speedo, mi bañador de media pierna de licra, a lo Phelps, mis tapones para no que acabar con otitis, y fui concentrado como si de mi actuación dependiera ganar el Empleado del Mes. Me tiré de cabeza y pude disfrutar de un carril para mí solo. En el primer largo y segundo me sentí como el sireno de Zoolander, lanzando mi brazada acero azul con estilo y displicencia. El problema vino a partir tercer largo, cuando algún desalmado mala persona me cambió el agua por una especie de gelatina espesa que me absorbía sin remedio. Empecé a no gastar fuerzas dando la voltereta absurda de los cojones porque a media piscina ya andaba sin aire, y decidí no picarme con el tío de mi carril de la derecha porque no estaba yo para carreritas (posteriormente descubrí que era un señor mayor que nadaba estilo libre, medio perrito, medio boya a la deriva, entre las cuales, la velocidad, no era una de sus mayores cualidades).

Mi intención era nadar 30 minutillos de mierda, y tras lo que creí que era un esfuerzo supremo, comprobé que apenas llevaba 10 minutos chapoteando. Decidí no deprimirme y nadar braza, que viene siendo más relajado y menos sufrido. Perpetré 12 piscinas más y miré el reloj. ¿Sólo han pasado 5 minutos y medio?. Para escatimar esfuerzos me pasé al nado con corcho entre las piernas y a tirar solo de brazos. Si no muevo las piernas, más recursos para el resto del cuerpo, pensé.

No sé si alguna vez habéis imaginado como sería una pelea a muerte entre un humano y 25000 hectolitros de agua. Hoy algunos afortunados lo han comprobado: un molinillo de hostias mal coordinadas cayendo sobre el mismo palmo de piscina, como si tratara de batir una tortilla de 300 huevos imaginarios, y una huida bochornosa hasta la pared deseando que alguien tirara mi toalla y pudiera escapar de aquella escabechina.

Finalmente ha salido mi pundonor y me he obligado a sacrificarme por mi propio bien. Nadé nadé y nadé, hasta notar que mi cabeza estaba a punto de estallar y mis gafas, un modelo que quizás me aprieta demasiado y que seguro Ozil llevó de pequeño, me estaban haciendo vacío en los ojos. Al salir de agua he creído morir. Estaba tan mareado y cansado que incluso, al ducharme, me he enjabonado la cabeza, me he aclarado y ¡me he ido!. Yo, que cuando entro en una ducha siempre digo eso de:

"-Una vez más y salgo. No, esta no vale, era de prueba, una más y salgo... ¡oh!, me queda espuma en el pie, otra más y salgo...¿Quién vive en una piña debajo del marrrr...? otra... ¡Bob Esponjaaaaa!".

Me he cambiado como si me hubiera entrenado Ana Tarrés y, tenía tanto miedo a devolver, que he decidido salir a la calle vestido con las chanclas de la ducha por tal de no agacharme a atarme las bambas. Eso sí, he llegado a casa con los dedos como si fueran estalactitos con uñas. Ni comer he podido hasta una hora después. Si las predicciones mayas no acaban conmigo, lo hará el deporte, seguro.

Y es que no se puede pretender ser el Increible Hulk en la calle cuando eres un Homer Simpson en casa. Para colmo mañana nos quitan la bañera para poner un plato de ducha. Ya ni echarme unos largos indoor voy a poder. Mis días como El Renacuajo Eléctrico tocan a su fin. Hadi2Os.


Frase del día: "Fantasmas en promoción a primera" (Última partida de la liguilla de segunda de Trivial)
- Cuando más creo que sé, más cosas se me escapan, cuando más práctico, más formas de trabarme encuentro, y cuando no es el lag o los nervios, es porque ni soy listo por naturaleza, ni soy listo y rápido como copiar de los que sí lo son. Manolete, si no sabes torear, PA QUE TE metes.

1 comentario:

  1. Si uno no puede con 30 minutos el primer día, pues nada 20. Como sois lo molones, de verdá...

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