sábado, 23 de junio de 2012

Capítulo 110: Eurocopa Alemania VS Grecia

Barri del Born, Barcelona. Decidimos ir a ver el partido de futbol que jugaba Alemania contra Grecia. El lugar, un bar modernillo bastante tranquilo. Contando la cantidad de guiris que suelen visitar la zona la cosa estaba muy apagada. Encontramos mesa fácilmente y nos ponemos a ello. Poco a poco se llena la sala pero el partido es realmente aburrido. Tenemos al lado a tres tíos, muy grandes. Uno es rubio hasta la médula, el otro barbudo y pelo largo y el más pequeño calvo y color gamba. En las otras mesas un popurri de gente diversa, más o menos interesada en el futbol.

Minuto 39' de la primera parte y marca Lahm para Alemania. Lo celebro efusívamente, utilizando expresiones alemanas tales como "Tor tor torrrrr" (toa toa toa, a lo Isoroku Yamamoto de Ubrique) y aplaudiendo como un loco. El bar en silencio.

Miro a mi amiga y llegamos a la conclusión que la gente no está por el futbol. Acaba la primera parte y si no fuera con ellos. Sigo con mis lecciones todo a cien de alemán, practicando en voz alta, visto que allí todo el mundo parece de otro planeta. "¿Cómo se dice chuta chuta, alma de Dios?" "Schießt, schießt Gott selee". ¡Chis chis Godzila! Risas absurdas y los tres armarios mirándonos. Salen imágenes de un alemán tocando el bombo y no lo puedo evitar: "Anda, coño, Klaus Von Der Trommel". Visto el éxito de mis chistes, hago mutis por el foro y seguimos viendo el partido.

Llega el minuto 55' y marca el griego Samaras. De repente, como si llevaran un resorte, salta todo el bar gritando gol y empiezan a aplaudir como posesos. Todos, todos, iban con Grecia. Mi cara es todo un poema y veo a mi amiga muerta de risa en el rincón.

En esto que el vikingo rubio de al lado, eufórico perdido, mira y me dice "sorry", como pidiéndome perdón por lo ostentoso de su celebración. Le pregunto en inglés, intrigado, de dónde es. Me dice que es holandés y que no le cae bien Alemania. Yo me río y le respondo, todavía flipando, que ya me parecía a mí, que al marcar el gol Lahm no se había alegrado precisamente. Sonríe haciendo gestos exagerados. No puedo evitar volver a comentarle que he flipado porque no parecía precisamente griego y se descojona diciendo que no, que más bien no. Miro a mi amiga y muertos de risa alucinamos intentando hacernos ver lo menos posible.

Ha sido una situación surrealista total. El tío hablaba español porque se dirigía al camarero en un perfecto castellano pero me pide perdón en inglés al pensar que soy alemán, siendo él más rubio que Thor y yo más moreno que Leónidas. Es holandés y va con Grecia, yo español y voy con Alemania, y celebro los goles como si me fuera algo cuando mi amiga, que es medio alemana, no dice ni mú. El resto, eufóricos como si con cada gol de Grecia regalaran Yogulados, van con los griegos a muerte. Verlo para creerlo.

Con los otros tres goles de Alemania ni he pestañeado. Así que de repente me he vuelto griego por generación espontánea y lo único que he hecho ha sido comentar que los jugadores helenos parecían todos sacados de las Termópilas y que en la grada debían haber como mucho 300 aficionados ya que la crisis no da para enviar a más. En esos momentos ya no he tenido ni dudas, he aplaudido a rabiar hasta el segundo gol de Salpingidis.

Total, ganó Alemania 4 -2, y las Ramblas se han llenado de rubias con camisetas verdes y kalimotxos caseros gritando Deutschland Deutschland y alemanes con banderas y muy eufóricos aprovechando cualquier excusa para pegar un buen achuchón de celebración a toda aquella que se dejara.

Definitívamente, los únicos pro griegos de toda Barcelona estaban en mi bar. Vaya semanita, es que no acierto ni siendo chaquetero.


Frase del día: "Con el Mac Menú dan vaso de la Eurocopa, qué chulos, a ver que color de pulsera me toca: la azul confianza, la roja pasión, la amarilla euforia,  la verde alegría,  la gris ilusión, un momento ... no me irá a tocar la..." (Al el Mac Nífico)
-Sí, la negra tensión. Gracias, en serio, muchas gracias... ¬¬

1 comentario:

  1. Porque estos momentos surrealistas solo puedo vivirlos contigo. Porque contigo el alemán adquire una nueva dimensión y porque nunca me sentí mas griega que anoche. Por todo esto, ¡danke!

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