martes, 8 de noviembre de 2011

Capítulo 68: Sin mucha reflexión

Hoy, un día raro. No quiero pensar más porque me sabe a naranja amarga. Soy de la escuela de la ciencia y la racionalidad, no creo destinos o designios especiales tan solo por ser seres con consciencia ni creo en deidades que mueven los hilos o intervienen lanzándote señales. Pero hoy algo me ha viviseccionado de arriba a abajo, que dirían los pesimistas, o me ha iluminado, que dirían los pesimistas inconscientes. Dios no juega a los dados con el universo, lo hace el obsceno azar.

Tras más de seis años, he visto a mi tercera ex, y está embarazada y punto de ser mamá. He hablado con mi primera ex y a finales de noviembre será también mamá. No sé nada de mi segunda ex porque está enredada con su fulgurante carrera como escenógrafa y el resultado con mi última ex me suena a que no se han barajado las cartas suficiente.

Me pesan los zapatos o mi caminar es errante y por aceras de cemento fresco, porque mis pasos son lentos y descompasados. Empiezo a dudar que sea la senda, sino el caminante, el que está cerrando los ojos y se decida, simplemente, a ver la vida pasar.


Frase del día: "Fecilicidades a todas que supisteis salir del laberinto volando hacia arriba" (Alberto)
-No hay mayor ciego que el que no quiere ver.

1 comentario:

  1. Que fuerte me parece, aunque me haya perdido en nombres, claro.
    La edad, imagino. No se.
    Cada uno hierve a su ritmo, no? Besos, Tote.

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