lunes, 26 de abril de 2010

Capítulo 23: La Semana de Susto o Muerte

Hoy bautizo, oficialmente,  a esta semana como La Semana de Susto o Muerte. Desde hace tiempo, pocas semanas se presentan tan aparentemente perjudiciales para mis nervios y corazón como esta, y es que se las trae.


-Lunes: Supera la empanada mental de un fin de semana que me ha obsesionado.

-Martes: Empieza el torneo de trivial en 2ª división con mega cracks.

-Miércoles: Barça-Inter, “no hase falta que dises nada  más”.

-Jueves: Tener dispuesto todo el trabajo para el inminente high end.

-Viernes: Último día de prácticas.

-Sábado: Villarreal-Barça y aniversario de mis señores padres.

-Domingo: Real Madrid-Osasuna y cumpleaños de Valle.


Si, vale, no es una semana de fusiones entre empresas vitales para mi supervivencia, ni voy a ser nominado al empleado/becario award con opción a llevarme el premio NiñoQueCoseBalonesEnTaiwan Honorífico por el coste rendimiento más beneficioso para la agencia desde que fue abolida la esclavitud, pero para lo que soy yo, que peco de pachorro man y que intento no estresarme mucho para mantener mi sangre-horchata en unos niveles de chufa óptimos, ya me coge bastante cuesta arriba. Ya veremos para el domingo como voy de humor y canas.


DIE HARD MONDAY


El previo ha dejado huella. No se puede acabar un sábado, que empezó bastante bien, viendo “Señales del futuro”. Eso de la profecías ya pintaban mal cuando predije que el Madrid iba a darme por saco en el minuto 83’ con un gol de flor peregrina, y claro, van y en el 82’, zas en toda la boKaka. Claro, intentar apaciguar ese mal humor viendo una película de Nicolas “Pelo-mapache”Cage, donde lo mejor es cuando estaba a punto de morir o tocaba publicidad, hace que te vayas a la cama con el cerebro mal sintonizado.

Y el domingo vino lo peor; luego dicen que la droga es mala, que fumar es un vicio que te consume por dentro, que vivir encerrado en la ciudad desvirtúa la realidad… Y una olla como una, ummm, olla. No hay peor experiencia que coger espárragos.

Lo que empieza como una mañana campestre acaba como una jornada indoor de destrucción de pruebas tras una redada en una plantación hippy de marihuana. Ves uno y te alegras, ves dos y te alegras, ves tres y te alegras, pero entonces, a partir de ese momento ya no hay alegría, ahora es un deber, te sientes profesional. Sacas el gatcheto ojo de buscar espárragos y entonces ya es algo personal entre el monte y tú. Aparece el instinto animal de homo-recolector y ya no paseas, rastreas. Y entonces se esta contigo o contra ti. El bosque es una jungla. Ves dos abuelos buscando espárragos como tú y surge en ti el lado estratega. Gran error infravalorarlos. Su manojo de capturas dobla el tuyo, por lo que saben lo que se hacen. Pasan a tu lado como quien pasea por amor al arte, pero ves como su paso ni es errante ni pausado.  Se colocan justo delante, en terreno virgen, tomando esa zona hacia donde te diriges y ves como se agachan a por más presas como el si el reuma, la artrosis y la edad fuera algo que con ellos no fuera, a no ser que esté libre un asiento del bus, que entonces todos los males se reproducen como conejos alimentados por piensos de la marca Pfizer.

Ahora no hay cuartel. Tienen razón los que dicen que el ser humano se retroalimenta de la fuerza de su rival, que es capaz de reinventarse y generar un versión mejorada de su propio ser. Se sacan fuerzas de flaqueza, tu mirada y reflejos se vuelven afilados, tu mente maquiavélica. Los veo bateando el terreno y decido colocarme en uno de sus flancos, justo en la zona mas agreste. Avanzó más lento que ellos pero encuentro espárragos como un descosido debido a la dificultad de acceso de la zona. Es como si poseyera un detector de objetivos como los marines de Alien II. Es tal mi ansia que hasta al cortar de base cada espárrago me corto a su vez un poco la yema del dedo.  Les cierro el paso, acortando su zona personal, empujándolos al camino donde las abuelas que quieren ponerse morenas recogen todo lo que les puede quedar bien en la solapa, en la manga del pañuelo o en el entreteto.

Por fin se van y mi “enrage” desaparece. Pero no dejo de mirar con ojo de cirujano cada arbusto, hierbajo o base de  árbol opuesta a la posición del sol. He vencido en mi guerra personal aunque tengo las manos y las piernas como si las hubiera metido en un saco lleno de pulgas y maquillas de afeitar desechables.

Por suerte se hicieron pronto las dos y al ver una cría de conejo moverse por el bajo bosque se me pasaron las ganas de recoger más los espárragos.

¿Secuelas? Que al cerrar los ojos veía reflejada en mi mente la imagen de una esparraguera con 3 o 4 puntas de espárragos negros saliendo y esperando para ser cogidos por mí. Eso me pasó en la siesta y durante toda esta noche. No puedo más. Odio los espárragos, y cuando se suman dos odios, espárragos y lunes, salen post así.

Ya veremos como evoluciona este lunes, pero mejor que me vaya preparando para lo que viene. Por el momento, aquí estoy, con un ramillete de esperanza de tiernas, sabrosas y oscuras puntas… ¡Dios! ¡Odio los espárragos!


Frase del día: “ …y lo haces… porque lo digo yo” (Cualquier madre del mundo)

- El argumento más irrefutable dicho por el símbolo de poder más incuestionable del planeta. Una madre for President. 

1 comentario:

  1. "Ves dos abuelos buscando espárragos como tú y surge en ti el lado estratega. Gran error infravalorarlos. Su manojo de capturas dobla el tuyo, por lo que saben lo que se hacen. Pasan a tu lado como quien pasea por amor al arte, pero ves como su paso ni es errante ni pausado. Se colocan justo delante, en terreno virgen, tomando esa zona hacia donde te diriges y ves como se agachan a por más presas como el si el reuma, la artrosis y la edad fuera algo que con ellos no fuera, a no ser que esté libre un asiento del bus, que entonces todos los males se reproducen como conejos alimentados por piensos de la marca Pfizer."

    BUENÍSIMO XD

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